España, el tercer país del mundo en sostenibilidad

La sostenibilidad marca el paso entre las empresas españolas. El aluvión regulatorio procedente de Bruselas (que ha sacado adelante la taxonomía para las actividades verdes y ampliado el universo de empresas que deben reportar datos extrafinancieros) no ha hecho sino acelerar un proceso que ya estaba en marcha. Y un estudio elaborado por el proveedor de servicios de gobernanza Diligent en colaboración con el Centro de Gobierno Corporativo de Esade, que ve la luz este miércoles, concluye que las compañías españolas están haciendo un buen trabajo.

El informe Consejos de Administración E&S Friendly (en alusión a los órganos de administración comprometidos con las cuestiones ambientales y sociales) compara el desempeño en esta materia de más de 4.800 empresas de 50 países (de América del Norte, Europa, Asia y Oceanía) con la composición de sus consejos. Y España aparece en una posición aventajada. 

Los autores del informe han calculado una puntuación ESG (acrónimo anglosajón que alude a las cuestiones ambientales, sociales y de buen gobierno) para cada país, analizando sus compañías, y España se sitúa en tercer lugar, por detrás solamente de Francia y Suiza. Obtiene una puntuación media de 64,35 puntos sobre 100, que es el promedio obtenido en este análisis por las 107 empresas españolas evaluadas.   

Este ranking, que encabezan Francia, Suiza y España, no recoge la totalidad de los 50 países incluidos en el estudio, sino solo los 12 en los que se analizó un mayor número de compañías, que representan el 90% de la muestra analizada, según aclara Paula M. Infantes, investigadora en el Esade Center for Corporate Governance y una de las autoras de la investigación.

Si, más allá de esa nota media en ESG, desgranamos las patas del acrónimo ESG, España se coloca, de acuerdo con este documento, la segunda en la S (cuestiones sociales), solo por detrás de Francia, y la tercera en la E (ambientales), superada únicamente por Francia y Japón.

El análisis elaborado por Diligent y Esade se centra en cómo influye la composición de los consejos de administración en un mejor o peor desempeño de las empresas en ESG. Las compañías que mejor puntúan en sostenibilidad son aquellas que cuentan con órganos de administración diversos en género, nacionalidad, edad y conocimientos; pero es el género «la variable que tiene un mayor impacto en el desempeño ambiental y social», afirma el estudio. Ya un informe reciente de Diligent Institute ponía de relieve «que las consejeras aportan diversos conjuntos de habilidades al consejo, ya que tienen el doble de probabilidad de contar con experiencia en sostenibilidad en comparación con sus homólogos masculinos». 

En el caso de España, «en el conjunto de las empresas del Ibex 35 se observa una gran representación femenina en las comisiones de Sostenibilidad y que muchas de estas comisiones están presididas por una mujer», se destaca en el estudio que hoy ve la luz.

Los autores del informe también señalan que algunas cuestiones todavía precisan aclararse, como si el ESG es un juego de mujeres o no: «¿Las compañías que necesitan mejorar su expertise en ESG y, por tanto, su desempeño ESG, contratan a más mujeres en sus consejos? ¿O las compañías que tienen más mujeres en sus consejos tienen un mejor rendimiento ESG?», se plantean. 

Respecto a la diversidad de nacionalidades en el seno de los órganos de administración, los hallazgos de este estudio muestran cómo este factor presenta «una fuerte correlación con la eficacia del consejo», impulsando que de éste nazcan «ideas innovadoras» y se reduzcan «los riesgos asociados a elementos culturales estáticos». Aunque muchas empresas «todavía creen que la diversidad de nacionalidad puede aumentar el tiempo empleado en la toma de decisiones», los datos indican que es un factor positivo.

La diversidad de edad también tiene «un impacto positivo en la eficacia» de los consejos; existen estudios que incluso plantean que podría ser más importante que el género o la nacionalidad. Por ejemplo, según la encuesta anual a consejeros lanzada por PwC en 2017, el 90% de los consejeros participantes concluyeron que la variedad de edades entre los miembros de este órgano fomenta «la diversidad de pensamiento», un porcentaje que supera tanto a la diversidad de género como a la de raza.

Los expertos de Diligent y Esade ensalzan la figura del Consejero Independiente Coordinador (CIC), que sí está asociado con una mejora del desempeño medioambiental y social. Sorprendentemente, tener más consejeros independientes no lo está. «La respuesta es que la figura del CIC puede reflejar mejor un mayor grado de independencia que tener muchos consejeros independientes», explican.

De las más de 4.800 empresas analizadas, solo un 12% cuenta con una comisión de Sostenibilidad, «con un alto grado de solapamiento» con la de Auditoría. «En general, contar con una comisión de Sostenibilidad es determinante para un mejor desempeño ambiental y social», defienden estos expertos.

La investigación concluye, además, que los consejos de mayor tamaño, tradicionalmente asociados con una menor eficacia debido a los costes de coordinación y comunicación, también se asocian con un mejor desempeño medioambiental y social, probablemente por una razón tan sencilla como que, a más miembros, más probable es que ese órgano incorpore a uno o más expertos en ESG.

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